¿Tienes tiempo y ganas de ayudar? Descubre cómo ser voluntario en tu propio pueblo sin irte lejos

No hace falta ser un superhéroe ni viajar al otro lado del mundo. Aquí, en la Sierra, tus vecinos te necesitan y te cuento cómo puedes formar parte de esta red solidaria.

A menudo, cuando pensamos en la palabra «voluntariado», nos vienen a la cabeza imágenes grandilocuentes: gente construyendo pozos en África, grandes campañas de recogida de alimentos en el centro de Madrid o emergencias internacionales. Y pensamos: «Ojalá yo pudiera, pero no tengo tiempo para irme tan lejos» o «No sé si estoy preparado para algo tan grande».

Pero hoy quiero pedirte que cambies el foco. Quiero que mires por tu ventana.

Si vives en El Boalo, Mataelpino, Cerceda, Manzanares El Real, Miraflores o Soto del Real, tienes la oportunidad de cambiar vidas a la vuelta de la esquina. Literalmente. La Mancomunidad Las Cañadas no solo gestiona ayudas; también gestiona humanidad a través de su Punto de Información de Voluntariado (PIV). Y créeme, tú tienes mucho que aportar.

Un joven voluntario y un hombre mayor ríen mientras caminan juntos por un parque en la Sierra de Madrid con las montañas al fondo.

¿Por qué ser voluntario aquí, en la Sierra?

Vivir en estos pueblos es un lujo, lo sabemos. Tenemos aire puro y tranquilidad. Pero a veces, esa tranquilidad se convierte en aislamiento para mucha gente.

Ser voluntario en tu mancomunidad es una forma de «hacer pueblo» de verdad. No se trata solo de saludar al cruzar la calle, sino de tejer una red invisible que sostiene a la comunidad. Cuando colaboras aquí, no eres un número en una ONG gigante; eres María, Juan o Ana, el vecino que dedica un ratito de su semana a que otro vecino esté mejor. Es una solidaridad cercana, con nombre y apellidos.

Una mujer voluntaria ayuda a una niña con sus deberes escolares en una mesa de biblioteca luminosa.

"Vale, pero ¿qué tendría que hacer yo?"

Esta es la pregunta del millón. A veces nos da miedo ofrecernos porque pensamos que nos van a pedir cosas superdifíciles o que nos van a exigir un horario laboral. Nada más lejos de la realidad.

La Mancomunidad coordina distintos proyectos y busca encajar tu perfil y tu disponibilidad con lo que hace falta. Te pongo ejemplos muy claros de lo que podrías estar haciendo la semana que viene:

  1. Acompañamiento a mayores (Combatir la soledad)
    ¿Te gusta charlar? ¿Tienes paciencia? Hay muchas personas mayores en nuestros pueblos que viven solas y cuyos hijos están lejos o trabajando todo el día. Tu labor podría ser simplemente ir una hora a la semana a tomar un café con ellos, dar un paseo por el parque o jugar a las cartas. No tienes que curarles ni limpiarles (para eso están los profesionales). Tú estás ahí para regalarles vida, escucha y cariño. Para romper su silencio.

  2. Apoyo escolar y ocio con niños

    Si se te dan bien los chavales, hay programas de apoyo para menores que lo están pasando mal o que tienen dificultades en el cole y sus padres no pueden pagar una academia. Ayudarles con los deberes o participar en actividades de ocio y tiempo libre puede marcar la diferencia en su futuro. A veces, solo necesitan un referente adulto positivo que confíe en ellos.

     

  3. Colaboración en campañas puntuales

    Si no puedes comprometerte todas las semanas, no pasa nada. A veces hacen falta manos para organizar eventos específicos, recogidas de material o actividades comunitarias de la Mancomunidad. Estar en la lista de voluntarios significa que te pueden avisar cuando surja algo y tú decides si puedes o no.

El miedo al compromiso (y cómo superarlo)

Sé lo que estás pensando: «Mi vida ya es un lío, como para meterme en más cosas».

Lo bueno del Punto de Información de Voluntariado de la Mancomunidad es que es organizado. No te sueltan a los leones.

  • Formación: Te explican qué hacer y cómo hacerlo.

  • Seguro: Estás cubierto por un seguro de voluntariado, así que realizas la actividad con total tranquilidad.

  • Acuerdo: Se firma un compromiso donde queda claro qué vas a hacer y cuánto tiempo. Si solo tienes una hora los martes, es una hora los martes. Y se respeta.

Grupo diverso de personas con chalecos o identificaciones de voluntariado charlando alegremente frente a la sede de la Mancomunidad.

Lo que te llevas tú (El secreto del voluntario)

Voy a contarte algo que cualquier persona que haya hecho voluntariado sabe: al final, recibes mucho más de lo que das.

Suena a frase hecha, pero es real. Sentir que tu tiempo tiene un propósito, ver la sonrisa de esa señora mayor cuando llegas, o que ese chaval apruebe el examen gracias a tu ayuda, te llena de una energía que no te da ningún trabajo remunerado. Además, conoces gente. Te integras. Si eres nuevo en la zona, es la mejor forma de dejar de sentirte un «forastero» y empezar a sentir que perteneces a la comunidad. Conoces otras realidades que enriquecen tu propia visión del mundo.

¿Te animas a dar el paso?

No lo pienses demasiado. A veces le damos mil vueltas buscando el «momento perfecto», y el momento es ahora. No hace falta que tengas habilidades especiales, solo empatía y ganas.

Acércate a la sede o contacta con nosotros. Pregunta sin compromiso. Dinos: «Oye, vivo aquí y me gustaría echar una mano, ¿qué opciones hay?».

Aquí tienes los datos para que no tengas que buscarlos:

  • Dónde: Mancomunidad Las Cañadas (Soto del Real, Calle La Paloma 1).

  • Teléfono: 91 848 00 70.

  • Correo: sede@mancomunidadlascanadas.es

Tu tiempo es el regalo más valioso que puedes hacer. Y te aseguro que, si lo compartes con tus vecinos, la Sierra Norte será un lugar un poquito mejor gracias a ti.

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